En entrevista con Quién Lo Diría, el ex jefe de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití se refirió al ataque sufrido por el embajador de Chile en actividad junto a ONG América Solidaria en Puerto Príncipe y abordó la situación del país de América Insular.

Respecto de la emboscada, como lo calificó la cancillería chilena, afirmó que es un hecho que no tiene que ver con Chile y que responde a un “grupo de bandidos que abundan” y que constituye un problema de fondo. En ese sentido argumentó que “existen enormes grados de corrupción que generan vínculos con grupos que tienen como único interés el saquear el Estado y esa situación tiene un efecto enorme en una población que vive en condiciones de miseria muchas veces indescriptible y que tiene como única manera de expresarse la rebelión, por eso que el país explota, no solo por las condiciones sociales. La gente piensa que los haitianos se revelan por las terribles condiciones humanas en las que están viviendo, se revelan por la indignación que les produce la política, la incapacidad de la elite de manejar el país”.

Según Valdés, este tipo de hechos responden a “una mezcla de un fenómeno delictual pero en un contexto en el cual los niveles de violencia aumentan por el enfurecimiento respecto de la manera como el Estado esquilma a la población”.

Por último, concluyó que “el problema de Haití es que hay una descomposición profunda del sistema político de la sociedad por cuanto los niveles de corrupción, de deshonestidad, de robo del dinero de petrocaribe, del terremoto, tiene a la población enfurecida contra una élite que es incapaz de hacerse cargo del país y es incapaz de darle una conducción”.